no

Serán tratados como hijos del Instituto, con amor paterno. No se los dejará nunca solos y se los considerará como un depósito precioso y santo, amándolos como a la pupila del propio ojo por amor de Jesucristo. Estudiarán atentamente el carácter y las fuerzas de los alumnos, para conducirlos según sus inclinaciones, ya que no se los puede guiar a todos de la misma manera, sino según su capacidad y los dones que han recibido de Dios.

Beato Luis María Monti.